Primer plano del cerro Ventana con nieve: se ve el hueco en la roca que le da el nombre a la sierra, y las capas de piedra inclinadas por el plegamiento.Horacio Fernández · CC BY 3.0 (Wikimedia Commons)
Naturaleza

Estas sierras estuvieron pegadas a Sudáfrica

Las rocas de Ventania y las del Cabo son la misma cordillera partida al medio cuando se abrió el Atlántico. Eso explica por qué acá viven plantas y animales que no existen en ningún otro lado.

Somos Comarca

Redacción


4 min

Si uno se para en la cumbre y mira alrededor, lo que ve no cierra. Hay pastizal plano hasta donde llega la vista, y en el medio, sin ninguna transición, un cordón de piedra parada. No hay otro cerro cerca. No hay una cadena que venga de algún lado ni que siga para otro. Están estas sierras y después no hay nada más, en cientos de kilómetros a la redonda.

La explicación es larga y empieza muy lejos de acá.

La misma cordillera

Las rocas de Ventania guardan fósiles: fauna marina y flora continental. Cuando los geólogos las compararon con las rocas del Cinturón Plegado del Cabo, en Sudáfrica, encontraron lo mismo. No parecido: lo mismo. Mismo origen en el tiempo y misma forma.

Debajo, el basamento —las rocas ígneas y metamórficas sobre las que se apoya todo lo demás, de más de quinientos millones de años— es la contraparte sudamericana del Cinturón de Saldania, que en África es justamente el basamento sobre el que se apoya el Cinturón del Cabo.

Y el plegamiento, el momento en que esas capas se arrugaron y se levantaron, es del mismo período en los dos lugares: permo-triásico, hace unos doscientos cincuenta millones de años.

La conclusión es difícil de tragar la primera vez. Las sierras que se ven desde Tornquist y las montañas que rodean Ciudad del Cabo eran la misma cordillera. Un solo cordón, continuo, adentro del supercontinente Gondwana. Cuando Gondwana se partió y se abrió el Atlántico, la cordillera se partió con él. La mitad quedó de este lado. La otra mitad se fue con África y hoy está a seis mil kilómetros.

De hecho, la comparación entre estas rocas y las de Sudáfrica fue uno de los aportes que sirvieron para reconstruir cómo estaba armado Gondwana. La sierra donde la gente de la comarca va a caminar los domingos es una prueba física de la deriva continental.

Una isla que no es una isla

Eso explica por qué hay sierras. Falta lo otro: por qué hay bichos y plantas acá que no existen en ningún otro lugar del mundo.

La respuesta no es la misma —los animales y las plantas de hoy son muchísimo más recientes que todo esto— pero depende de ella. Porque lo que quedó, después de todos esos millones de años, fue una isla.

No una isla de agua: una isla de altura. Un pedazo de roca, de barrancas, de grietas frías y de pastizal de altura, rodeado por todos lados de llanura. Para una planta de cumbre o para una lagartija de piedra, ese pastizal de abajo es tan imposible de cruzar como el mar. Se quedan arriba. Y cuando una población queda encerrada el tiempo suficiente, deja de parecerse a sus parientes de afuera hasta que ya no es la misma cosa.

A eso se le llama endemismo, y en Ventania hay bastante.

Los que no están en ningún otro lado

Cinco ejemplos, todos con ficha propia:

Ninguno de los cinco es un animal de safari. Son bichos chicos, discretos, que la mayoría de la gente de la zona nunca vio y varios de los cuales no tienen ni una foto decente publicada en internet. Esa es exactamente la razón por la que importan: no están en otro lado, y si desaparecen de acá, desaparecen.

Por qué contamos esto

Porque cambia lo que uno mira.

Una sierra es linda igual sin saber nada. Pero saber que esa piedra estuvo pegada a África, que se dobló hace doscientos cincuenta millones de años, y que la altura que quedó funcionó como una isla donde unas cuantas especies se quedaron encerradas para siempre, convierte una caminata de domingo en otra cosa.

La comarca tiene mucho para mostrar que se parece a lo que muestran otros lados: cerros, arroyos, cascadas, buenas vistas. Esto no. Esto no lo tiene nadie más.

Fuentes

  1. «Orogenia de las sierras» — sierrasdelaventana.com.ar
  2. «Geología de la Ventania (Provincia de Buenos Aires, Argentina)» — Journal of Iberian Geology, Universidad Complutense de Madrid.
  3. «El basamento de Sierra de la Ventana: historia tectonomagmática» — sobre la correspondencia con el Cinturón de Saldania, Sudáfrica.
  4. «Secciones estructurales de las Sierras Australes de la provincia de Buenos Aires» — Revista de la Asociación Geológica Argentina.

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