Nueve años de hotel, siete de cárcel
El hotel más grande de Sudamérica se levantó en el medio de la sierra, funcionó nueve años y terminó alojando a los marineros de un acorazado alemán hundido. Lo que queda son paredes.
Somos Comarca
Redacción
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El primer tren con pasajeros frenó el 1 de diciembre de 1911. La gente bajaba en una estación levantada para ellos y seguía en un tren más chico hasta la puerta de un edificio que no tenía nada que ver con el paisaje: ciento setenta y tres habitaciones, comedor para seiscientos cubiertos, tres salas de casino, capilla y cancha de golf, en el medio de un campo donde no había nada.
Duró nueve años.
Un hotel para un país que se creía rico
La obra empezó en 1904 y la pagó el Ferrocarril del Sud, la empresa inglesa que estaba tendiendo vías por toda la provincia. La idea era simple y era buena: si el tren llega hasta la sierra, alguien tiene que darle a los pasajeros un motivo para bajarse. El motivo fue el hotel más grande que se había construido en Sudamérica hasta ese momento.
Los ladrillos salieron de una fábrica de Ernesto Tornquist, el empresario que le dio el nombre al partido. El parque —ciento veintiséis hectáreas— lo diseñó Carlos Thays, el mismo paisajista francés que había hecho los grandes parques de Buenos Aires y el Jardín Botánico. No era un hotel de campo: era una pieza de la misma ambición que estaba levantando el Teatro Colón.
La inauguración fue el 11 de noviembre de 1911, con mil doscientos invitados. Entre ellos, el presidente Julio Argentino Roca, el embajador británico y el presidente de Brasil. Veinte días después abrió al público, con capacidad para trescientos cincuenta huéspedes.
En diciembre de 1913 se terminó el detalle que faltaba: un ramal ferroviario propio, de trocha angosta, de veintiún kilómetros, que unía la estación de Sierra de la Ventana con la puerta del hotel. Se podía salir de Constitución y bajarse en el hall.
Y después, nada
El primer golpe fue el mundo. Desde 1913 el hotel empezó a perder plata: la crisis económica internacional primero, y la guerra en Europa enseguida, le sacaron de encima justo a los pasajeros que lo justificaban.
El segundo golpe fue argentino y fue definitivo. El 3 de noviembre de 1917 un decreto presidencial prohibió el juego. Un hotel de tres salas de casino en el medio del campo, sin casino, es un edificio enorme muy lejos de todo.
En 1920 los dueños ingleses cerraron y la sociedad entró en liquidación. El hotel más lujoso de Sudamérica había funcionado como hotel exactamente nueve años.
Isha · CC BY-SA 2.0 (Wikimedia Commons)Los marineros
En diciembre de 1939, frente a Montevideo, la Marina británica acorraló al acorazado alemán Admiral Graf Spee. Su capitán decidió hundirlo él mismo antes que entregarlo. La tripulación quedó en tierra, del lado de acá del río, y el gobierno argentino tuvo que resolver qué hacer con más de mil marinos de un país en guerra.
Parte de la respuesta fue el hotel vacío de la sierra. El 22 de diciembre de 1939 empezaron a llegar, y algunos se quedaron hasta 1946: siete años.
Acá conviene ser honesto con los números, porque no coinciden. La versión en inglés de Wikipedia dice que fueron más de mil los internados en el hotel. Las fuentes locales y el trabajo de recopilación sobre los tripulantes hablan de 1.055 marinos desembarcados en todo el país y de unos 350 alojados acá. La segunda cifra es la más consistente con el resto de la documentación, y es la que tomamos. Si alguien de la zona tiene el dato firme, nos interesa.
Alrededor de esos años creció además una literatura de espionaje —submarinos, jerarcas nazis, fugas organizadas— que se repite mucho y no está probada. Existe como leyenda del lugar. No como historia.
El incendio
En 1978 empezó una demolición. El 8 de julio de 1983, de madrugada, un incendio consumió lo que quedaba del edificio principal. En el pueblo, todavía hoy, mucha gente da por hecho que fue intencional. Nunca hubo una condena.
Las ruinas fueron declaradas Monumento Histórico por el Municipio de Tornquist en 1999 y, en 2023, la Cámara de Diputados de la provincia les dio el rango de Monumento Histórico Provincial. El acceso está controlado: no se entra por cuenta propia.
Qué queda
Queda un dato que cuesta acomodar. El edificio estuvo en pie setenta y dos años. Fue hotel nueve. Fue alojamiento forzado de marineros extranjeros siete. Los otros cincuenta y seis estuvo cerrado, vacío, ocupado a medias o cayéndose.
Es raro pensarlo así, pero la comarca tiene su monumento más famoso gracias a un fracaso comercial. El proyecto salió mal muy rápido, y por eso mismo nadie lo reformó, nadie lo modernizó y nadie lo tapó con otra cosa. Lo que se ve desde el camino es un pedazo de 1911 que sobrevivió porque dejó de servir.
Las ruinas están a unos tres kilómetros de Villa Ventana, sobre el camino que va a Sierra de la Ventana. Se ven desde la ruta.
Fuentes
- Club Hotel de la Ventana — Wikipedia en inglés. https://en.wikipedia.org/wiki/Club_Hotel_de_la_Ventana
- «Nazis en Argentina, casino y ruinas: la increíble historia del Club Hotel de la Ventana» — Perfil.
- «Los rostros del Graf Spee», sobre los 1.055 tripulantes desembarcados en la Argentina — Noticias Tornquist, 31/08/2023.
- «Se incendió el Club Hotel de la Ventana» y «Ex Club Hotel de la Ventana» — sierrasdelaventana.com.ar
- Declaración de Monumento Histórico Provincial de las ruinas — Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, 2023.


